пятница, июня 02, 2006

1574

Soñaba con números.
Un plano, de una dimensión, un cuadrado, en la parte noroeste habia un 1, en la esquina de al lado un 5, mas abajo a la izquierda un 7.
Donde yo estaba se plantó un enorme 4.
No tenía ni 2 dimensiones.
Entre medio de los números habia tramas, relieves y algas.
Hubo movimiento y se vino abajo.
Resbale hacia arriba, pude sujetarme del gigantesco 7, la trama azulada y verdosa del relieve unidimensional tomo forma de olas, y agua salada.
Mojó toda mi cara, caí con el cuadro hacia un segundo plano, un suelo infinito, abrazado al 7 me sumergí dentro del plano azulado, que se unía con el superpuesto piso infinito, y despues de un rato me encontraba flotando en un inmenso mar, todos los números habían perecido en su fondo, en el eterno.
Al unirse ambos planos todo se convirtió en un verdoso océano sin base, tome la iniciativa de subir y sentarme arriba del 7 flotante, a la deriva.

Pareciera de noche y estoy en un río de la plata.
No, es agua salada.
En el sueño uno presiente algo aunque muy bien no se sabe que, se puede deslumbrar un auto análisis distorsionado, mezclado de voces de personajes, uno esta ahí arriba, en algún techo mirando que pasa, pero acá no, acá estoy con este 7, estas olitas,
y la luna preñada.
Nada mas y nadie mas.
Miro mi reflejo en el agua, el vaivén nunca me marea, algo hay en esta escena, y justamente porque tengo la certeza de que no es una escena, es mas bien un recuerdo encendido, raro de ver.

Me parece ver una rama, podría estar ante una costa.
Seria capaz de soñar con una costa?
Por un instante siento escalofríos de encontrarme con lo temido desde chico.
Del fondo esa mancha, una mancha negra, mas inmensa que una orca, un calamar conocido, un calamar gigante que no es calamar, una mano.

Así habrán pasado unas horas, sin novedad, lo próximo que logro recordar es estar dibujando un icono en el mismo 7.
Habia empezado siendo un retrato personal de Ramses II, le agregue un halo de tristeza entre ceja y ceja, no me gustó.
Lo abandono, me quedo mirando y notando sin importarme nada mi cabeza totalmente mojada, entre medio de mis pelos, me pareció gustar el toque azulado de su piel, me acorde de las fotos de mi hermana, tan personales.
Me cansa estar apoyado en el hombro izquierdo y me recuesto boca arriba, el 7 pierde un poco su equilibrio y moja despacio mi frente, no me importa.

Mi remera es esa de mickey más vieja que el sol, empiezo a hacer cuentas, vislumbro números, recuerdo el principio de esta historia.

Si no estoy dormido seria menos preocupante que estar despierto de una vez, a esta altura el 7 era un enorme collage, tapado de iconitos, de letras, muchas letras, de colores esparcidos por todos lados, pero sucesivos, en la punta, habia escrito un dibujo, con letras amorfas un arbolito azulado, sus raíces se extendían haciendo de hilo entre dibujo y dibujo, una frase me impresiono mas que otras:
“a esta altura dios es escarcha”
Superpuesta de la superficie del 7, casi en contacto con el agua.

Pensé cuanto me hubiera gustado vivir en el 1574, sobre este 7, lejos y sin saber lejos de que,
Ver mis pies contorneándose entre dibujos esparcidos, sentir el agua, el agua hasta el cuello, al ver mis pies suelto el “foco” ocular y los traspaso, ya amanece.
Ya espero que así sea.
Esto no es un sueño.
No hay mano.No hay desenlace.