вторник, апреля 04, 2006

oximoron


Allá, en el fondo, esta la sombra de una muñeca rusa.
Se levanta y empieza a tararear, vos la ves, pero no la oís.
Atrás también dejaste polvo de libros y un terremoto.
Todos los muslos y salivas pintados con verde talo.
Muchas cosas, dodecaedros y diagonales norte.
El monstruo tractarus con cara de oximoron.
El agua mezclada con savia y olor a detergente.
Las manos de ella, las piernas de ella.
La fuerza de tus hombros cuando te aferrabas a sus hombros.
Los ojos de ella mirando mas arriba de lo que se llega a ver,
cuando todo es luz y calor corporal.
Las dudas cavernosas que te tropiezan en la calle con otras gentes.
Los estudios minuciosos de todos sus perfil.
La esperanza de morir un día de estos
Conociendo de memoria cada calle.
En línea recta al entumecimiento de músculos
y al paraíso extinto.
El que rebalsa de gritos, espantos, el atemporal.
Apuñalarla en la súbita sabana y en suma redención.
Fin de finales.
Atrás, pasando al fondo, sabiendo a medias.
Chocandote con los ladrillos y seguro de que hay que chocar.
Mas, arriba, mas.
Una cara nuclear, un espejo de un espejo,
un gesto de uranio.
Mas arriba, llegarte, Mas.
Alaridos que rebotan entre las cajas rotas de almacén,
y morir con pose fetal.